Publicado el 14 de marzo
Questions Clients Ask Before Starting
Antes de la primera sesión, casi todo el mundo pregunta lo mismo. No es desconfianza: es la necesidad de saber qué va a pasar con las fotos una vez que la cámara se apaga.
La consulta más repetida tiene que ver con el retoque. Mucha gente llega con la idea de que un retrato de autor significa piel perfecta y ojos brillantes. En un ensayo documental funciona al revés: se corrige exposición, color y polvo del negativo escaneado, pero se dejan las marcas de la cara, la textura del pelo y las sombras reales del cuarto. Si buscás una imagen que no se parezca a la persona que fuiste ese día, este no es el trabajo.
La segunda pregunta es sobre los tiempos. Una sesión en estudio con luz natural depende del clima y de la hora, así que no se agenda a las apuradas. La entrega de la galería editada suele demorar entre dos y tres semanas, y la selección de copias fine art se hace después, cuando ya elegiste con calma. Para coberturas de jornada completa, el archivo digital se organiza por bloques horarios, no por carpetas sueltas.
También aparece seguido la duda sobre los archivos. Se entrega el material digital listo para impresión en un tamaño razonable para ampliaciones caseras, más una versión liviana para compartir. No se entregan los RAW: forman parte del archivo de trabajo y quedan guardados por si más adelante querés volver a editar una toma. Es una decisión de método, no de secreto.
Por último, la pregunta que más cuesta responder: cuántas fotos. No hay un número fijo. Un retrato de familia en un patio puede dar doce imágenes buenas; un ensayo de barrio de tres jornadas puede terminar en cuarenta. Lo que se garantiza es la edición, no el volumen.