Chris Picton

Publicado el 14 de marzo

Questions Clients Ask Before Starting

Antes de la primera sesión, casi todo el mundo pregunta lo mismo. No es desconfianza: es la necesidad de saber qué va a pasar con las fotos una vez que la cámara se apaga.

La consulta más repetida tiene que ver con el retoque. Mucha gente llega con la idea de que un retrato de autor significa piel perfecta y ojos brillantes. En un ensayo documental funciona al revés: se corrige exposición, color y polvo del negativo escaneado, pero se dejan las marcas de la cara, la textura del pelo y las sombras reales del cuarto. Si buscás una imagen que no se parezca a la persona que fuiste ese día, este no es el trabajo.

La segunda pregunta es sobre los tiempos. Una sesión en estudio con luz natural depende del clima y de la hora, así que no se agenda a las apuradas. La entrega de la galería editada suele demorar entre dos y tres semanas, y la selección de copias fine art se hace después, cuando ya elegiste con calma. Para coberturas de jornada completa, el archivo digital se organiza por bloques horarios, no por carpetas sueltas.

También aparece seguido la duda sobre los archivos. Se entrega el material digital listo para impresión en un tamaño razonable para ampliaciones caseras, más una versión liviana para compartir. No se entregan los RAW: forman parte del archivo de trabajo y quedan guardados por si más adelante querés volver a editar una toma. Es una decisión de método, no de secreto.

Por último, la pregunta que más cuesta responder: cuántas fotos. No hay un número fijo. Un retrato de familia en un patio puede dar doce imágenes buenas; un ensayo de barrio de tres jornadas puede terminar en cuarenta. Lo que se garantiza es la edición, no el volumen.

Questions Clients Ask Before Starting

Apuntes sueltos del cuaderno: lo que se aprende en el estudio, en la vereda y en la sala de edición. Tres entradas de la serie, cada una con su propio tema.

  1. Marzo

    Qué preparar antes de una primera consulta

    Antes de la primera reunión conviene tener a mano tres cosas: una idea del espacio donde se va a fotografiar, el tipo de imágenes que ya te gustan y una fecha aproximada. No hace falta un guion cerrado. En esta nota cuento cómo preparo yo esas conversaciones, qué preguntas suelo hacer y por qué a veces la mejor sesión empieza sin referencias visuales encima de la mesa.

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  2. Abril

    Elegir un formato de trabajo que realmente encaje

    No es lo mismo un retrato de estudio en una tarde que un ensayo de barrio repartido en varias jornadas. Cada formato tiene un ritmo, un costo de tiempo y un tipo de resultado distinto. Acá comparo los tres modos con los que suelo trabajar, en qué casos conviene cada uno y qué se pierde cuando se elige mal por apuro.

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  3. Mayo

    Preguntas que aparecen antes de empezar

    Hay consultas que se repiten casi palabra por palabra: cuánto dura una sesión, qué pasa si llueve el día pactado, cómo se eligen las copias fine art, qué se entrega además del archivo digital. Reuní las más frecuentes y las respondo sin vueltas, con el detalle real de cómo se organiza una jornada completa o una sesión corta.

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